La misión espacial BepiColombo, el ambicioso proyecto conjunto de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA), ha iniciado oficialmente la fase de llegada a Mercurio, el planeta menos explorado del sistema solar. Tras recorrer aproximadamente 9.900 millones de kilómetros desde su lanzamiento en octubre de 2018 y completar nueve sobrevuelos planetarios, la sonda ha superado con éxito una maniobra crítica: la separación del Módulo de Transferencia a Mercurio (MTM), que durante años le proporcionó energía y propulsión eléctrica solar para navegar por el complejo trayecto espacial.
Según informó la ESA, el equipo de control envió la señal de separación y tuvo que esperar casi dos horas para recibir la confirmación desde 200 millones de kilómetros de distancia. Durante ese intervalo, la nave entró en modo seguro, reajustó su orientación y se reconfiguró antes de transmitir su estado a la Tierra. Emmanuela Bordoni, directora de operaciones de la nave del turno B de la ESA, describió el momento como "muy emotivo" tras años de espera y preparación. La fuente alemana heise.de añade que la separación se produjo el jueves y que actualmente los dos orbitadores de la misión —el Mercury Planetary Orbiter (MPO) de la ESA y el Mercury Magnetospheric Orbiter (Mio) de JAXA— permanecen unidos y se acercan juntos al planeta.
La fase de llegada no será un evento único, sino una secuencia de maniobras cuidadosamente coreografiadas que se prolongará durante seis meses. A diferencia de la mayoría de misiones interplanetarias, llegar a Mercurio es extraordinariamente complejo: al acercarse al Sol, la sonda se acelera peligrosamente y necesitaría más energía para frenar que para llegar a Plutón. Por ello, BepiColombo realizó múltiples sobrevuelos de Mercurio para perder velocidad de forma progresiva. La ESA calificó esta secuencia como "una de las más complejas jamás intentadas" por la agencia europea.
Según heise.de, los dos orbitadores serán capturados por la gravedad de Mercurio el 21 de noviembre y se separarán el 9 o 10 de diciembre para entrar en órbitas distintas. El MPO europeo alcanzará su órbita final el 10 de marzo. Por su parte, 20minutos.es sitúa el inicio de las investigaciones científicas en abril de 2027, aunque la misión sufrió un año de retraso debido a problemas en el sistema de propulsión detectados en 2024, cuando los paneles solares del módulo de transferencia dejaron de generar suficiente energía para los motores. Aunque el empuje del sistema de propulsión iónica se recuperó hasta el 90% de su capacidad, no fue suficiente para mantener la ruta original.
El objetivo científico de BepiColombo es ambicioso: estudiar la superficie, el interior, el campo magnético y el entorno de Mercurio para contribuir a la comprensión de los orígenes del sistema solar. La misión, con un coste aproximado de 2.000 millones de euros y casi dos décadas de preparación, promete ofrecer datos sin precedentes sobre el planeta más cercano al Sol, del que hasta ahora solo la sonda Messenger de la NASA lo había estudiado desde órbita.
De cara a los próximos meses, BepiColombo deberá separarse del orbitador Mio para ajustar su trayectoria antes de la inserción orbital definitiva a finales de noviembre. Si todo marcha según lo previsto, en 2027 comenzará la fase científica, marcando un hito en la exploración del planeta más enigmático y hostil del sistema solar interior.
