Beckett, el profeta que escribió nuestro presente

Fuentes: Beckett the Prophet

El ensayo reflexiona sobre la vigencia de Samuel Beckett al cumplirse el 70 aniversario del estreno estadounidense de Esperando a Godot, ocurrido el 3 de enero de 1956 en el Coconut Grove Playhouse de Miami, donde más de la mitad del público abandonó la sala antes del intermedio. Partiendo de una experiencia cotidiana del autor en un gimnasio —donde una compañera de rutina le recordó a los personajes de Vladimir y Estragon—, el texto sostiene que la obra ha dejado de ser una pieza teatral para convertirse en una descripción del mundo contemporáneo.

El artículo repasa cómo el paisaje despojado de Godot —un árbol, un camino vacío y un montículo rocoso— se asemeja tanto a las ruinas de la Segunda Guerra Mundial como a los conflictos y desastres del siglo XXI. Examina las puestas en escena realizadas en escenarios de violencia como Sudáfrica, Bosnia, Israel, Nueva Orleans tras el huracán Katrina y la prisión de San Quintín, donde los reclusos encuentran un eco directo en los interrogantes de Didi.

También aborda la resistencia de Beckett ainterpretar su propia obra —su célebre respuesta a quien le preguntó si Godot era Dios— y desmonta el uso deformado de la cita “Inténtalo otra vez. Falla otra vez. Falla mejor”, empleada por gurús del autodesarrollo sin leer el párrafo completo, que describe un ciclo de hastío y rendición. El ensayo rescata además el compromiso político del autor: su reclutamiento en la Resistencia francesa tras la ocupación nazi, motivado por su rechazo al antisemitismo, y su estrecha amistad con el escritor Alfred Péron. El texto cierra subrayando que el verdadero legado de Beckett no es la desesperanza, sino la solidaridad entre personajes que aguardan juntos en medio de la incertidumbre.