El Ayuntamiento de Barcelona ha repartido 1.400 pulseras térmicas entre los trabajadores municipales de limpieza, alumbrado y zonas verdes para prevenir golpes de calor durante la ola extrema que ha superado los 40 ºC en la ciudad, con un récord histórico de 40,5 ºC. Los dispositivos, fijados a la muñeca, monitorizan la temperatura corporal y emiten avisos con vibración y luz cuando el usuario se aproxima a niveles peligrosos (alarma en torno a 38 ºC de temperatura interna), momento en el que el operario debe detenerse, buscar sombra, hidratarse y avisar a su supervisor; una luz verde indica que puede reincorporarse. Parques y Jardines ha invertido casi 60.000 euros en sensores de la empresa Metalco, y el Departament d'Interior ha dotado con pulseras similares a mossos y bomberos. La medida se complementa con adelantos de jornada y protocolos para la canícula, aunque CCOO advierte de que la prevención pasa por evitar la exposición y reclama aire acondicionado en vehículos como los de riego, cuyo motor se sitúa bajo el asiento. La tecnología procede de Japón, donde la firma Biodata Bank, creada en 2018, comercializa desde hace años modelos como Canaria+ con algoritmos adaptativos al usuario. El Gobierno Metropolitano de Tokio ya las ha distribuido entre mayores con movilidad reducida, profesorado y operarios al aire libre, tras una temporada con más de 100.000 traslados urgentes por golpe de calor.
