La renta media de los alquileres regulados en Barcelona ha descendido un 4,4% en los dos primeros años de aplicación de la Ley de Vivienda, situándose en torno a los 1.140 euros mensuales. Según datos del Incasòl, esta reducción se debe principalmente a la limitación de los precios en los contratos nuevos, aunque los estudios señalan que el precio por metro cuadrado ha subido ligeramente debido a la disminución del tamaño medio de las viviendas alquiladas. La Generalitat defiende que la medida ha frenado la inflación de los precios, estimando un ahorro de 129 euros por inquilino en las zonas tensionadas frente a la tendencia previa. Sin embargo, el sector inmobiliario critica la reducción del número de contratos nuevos y la fuga de oferta hacia contratos de temporada. Estudios de la Universitat Pompeu Fabra y Fedea confirman el efecto de los topes, pero advierten de un coste: la disminución de contratos de larga duración y la menor oferta de pisos disponibles. Mientras tanto, persisten debates sobre el cumplimiento de las sanciones y la necesidad de ampliar las medidas de regulación.
