El teniente de alcaldía de Seguridad de Barcelona, Albert Batlle, defiende que la ciudad está "muy poco videovigilada" y confía en alcanzar las 500 cámaras nuevas en la vía pública en 2027, más que duplicando las 186 actuales, entre ellas las 14 de la plaza Catalunya y las 12 del Front Marítim. A menos de un año para el fin del mandato, Batlle asegura en una entrevista con la agencia ACN que el consistorio está "en el buen camino" para cumplir el objetivo.
El Ayuntamiento ha informado este martes de la autorización de un centenar de nuevas ubicaciones: 9 en el Passeig del Born, 11 en los búnkeres del Carmel, 30 en el Anillo Olímpico, 19 en el Parque de la Pegaso y 30 en la Fira de Bellcaire y Fort Pienc. Batlle explica que el despliegue se concentra en zonas de alta concentración de personas, mayor actividad delictiva y espacios susceptibles de ataque terrorista.
El plan total se distribuye en cuatro fases: la primera prevé 134 cámaras entre finales de 2025 y 2026; las fases 2 y 3 suman 121 cámaras hasta el primer trimestre de 2027, y la fase 4 contempla 245 cámaras a lo largo de 2027. Batlle presenta la videovigilancia como herramienta de disuasión e investigación y subraya que el sistema respeta las garantías de intimidad.
En paralelo, el responsable de Seguridad da por hecho que la Guardia Urbana dispondrá de pistolas eléctricas durante el actual mandato, tras el cambio de postura de Junts, que votó a favor en comisión hace un mes.
