Un estudio de la Universidad de Utah ha demostrado una reducción drástica en los niveles de plomo en el cabello de los estadounidenses desde 1916, correlacionada con la implementación de regulaciones ambientales por parte de la EPA en 1970. El análisis de muestras de cabello, que abarcan un siglo, revela que los niveles de plomo eran aproximadamente 100 veces más altos antes de las regulaciones. Este hallazgo subraya la importancia de las regulaciones ambientales para la salud pública y advierte contra su debilitamiento, como las propuestas por la administración Trump. El estudio destaca la importancia de la preservación de la historia familiar en Utah para avanzar en la ciencia, ya que permitió la recolección de muestras de cabello antiguas. La investigación también resalta el impacto del uso de plomo en la gasolina y la importancia de monitorear la exposición ambiental a través de muestras de cabello.
