Balbina, la represa que inundó una Amazonia del tamaño de Tenerife y aún genera daños cuatro décadas después

Fuentes: Balbina, la represa que inundó una Amazonia del tamaño de Tenerife y aún genera daños cuatro décadas después

La central hidroeléctrica de Balbina, construida sobre el río Uatumã al norte de Manaos e inaugurada en 1989 con 250 MW de potencia instalada, requirió inundar unos 2.360 km² de selva amazónica, una superficie mayor que la isla de Tenerife. La geografía llana de la zona obligó a anegar una extensión enorme para obtener una producción energética relativamente baja: un estudio de 2018 calculó que Balbina sacrificó 35 veces más bosque por cada megavatio instalado que la presa de Tucuruí. La inundación sumergió más de 160 millones de árboles y fragmentó el territorio en 3.546 islas, según un trabajo publicado en 2026, muchas demasiado pequeñas para mantener sus ecosistemas originales. La nutria gigante ilustra el fiasco: su hábitat potencial se multiplicó por 67, pero la población apenas pasó de 140 a 280 individuos, lejos de los 1.250 esperados. La descomposición del bosque alteró las comunidades de peces, favoreciendo temporalmente pirañas y tucunarés frente a las especies migratorias. La represa también desmontó el mito de la hidroelectricidad tropical como energía limpia: las mediciones de 2004-2006 estimaron unas emisiones anuales de unos 3 teragramos de carbono, equivalentes a la mitad de las emisiones de combustibles fósiles de São Paulo, y cerca del 53% del CO₂ que llegaba a las turbinas se liberaba aguas abajo. Un estudio de 2026 muestra que los bosques de igapó río abajo aún sufren las cicatrices de la alteración, con una frontera ecológica a unos 120 km de la presa donde la composición forestal cambió drásticamente.