BAE Systems mostró en el Salón Aeronáutico de Farnborough un modelo de exhibición del Brontanax, su propuesta de Collaborative Combat Aircraft (CCA) para la Royal Air Force. La unidad destinada a ensayos de vuelo ya está ensamblada en la planta de Warton y se prepara para pruebas en tierra, según la empresa. El aparato, de tamaño similar al entrenador Hawk, está diseñado para volar sin piloto y asumir funciones de guerra electrónica y ataques de precisión, ya sea operado a distancia desde un Typhoon o por un comandante de misión.
El programa se enmarca en la iniciativa Storm Fighter, dotada con 300 millones de libras (unos 351 millones de euros) por el Gobierno británico, con el objetivo de que el demostrador vuele en 2027 y que el sistema alcance capacidad operativa antes de 2030. Se trata de un nuevo intento tras la cancelación en 2022 del Project Mosquito, y BAE Systems afirma haber financiado con fondos propios el desarrollo previo. El sector ya cuenta con competidores más avanzados: Australia ha superado el centenar de vuelos con el MQ-28 Ghost Bat de Boeing, y Estados Unidos ha adjudicado contratos de producción para los CCA de General Atomics y Anduril.
