Azulejo: la tradición ibérica de la cerámica vidriada

Fuentes: Azulejo: the Iberian tradition of tin-glazed ceramic tilework

El azulejo es una forma de cerámica pintada y vidriada con estaño propia de la Península Ibérica, surgida como evolución de los mosaicos islámicos conocidos como zellij y utilizada tanto como elemento ornamental como funcional, ya que contribuye a regular la temperatura en las viviendas. La palabra procede del árabe al-zillīj, que significa 'piedra pulida', y en español y portugués designa cualquier tipo de baldosa cerámica.

La técnica aparece documentada a partir del siglo XIII en Sevilla, que se convirtió en el principal centro productor de azulejos hispanomoriscos. Los primeros paneles, llamados alicatados, reproducían patrones geométricos islámicos, como los que aún se conservan en la Alhambra de Granada y en el Alcázar de Sevilla. Con la conquista cristiana de los antiguos territorios musulmanes, la demanda del estilo mudéjar creció y los alfareros desarrollaron nuevas técnicas de producción en serie, como la conocida como arista o cuenca, que permitía delimitar los colores mediante relieves de arcilla.

En el siglo XVI, la llegada de ceramistas italianos, encabezado por Francisco Niculoso en 1498, introdujo las técnicas de la mayólica, lo que permitió representar escenas figurativas de temas religiosos, mitológicos o de caza. En Portugal, el rey Manuel I importó estas técnicas tras su visita a Sevilla en 1503, y la tradición se extendió después a las colonias portuguesas y españolas de América, África, Asia y el Pacífico, donde el azulejo sigue siendo un elemento característico de la arquitectura.