Google ganó el pasado 14 de agosto una subasta para adquirir una voluminosa base de datos de Spirit Airlines por 10 millones de dólares, tras la quiebra de la aerolínea. El conjunto incluye aproximadamente 100 millones de correos electrónicos de empleados, información de recursos humanos, nóminas y datos sobre comportamiento y productividad laboral, además de programas y código informático de la compañía. Google se comprometió a contratar a un tercero independiente, supervisado por un interventor designado por el tribunal, para eliminar cualquier dato personal identificable antes de transferir la información, y a no intentar reidentificar a los usuarios ni revender los datos sin condiciones equivalentes.
El sindicato Association of Flight Attendants (AFA), que representa a las auxiliares de vuelo de Spirit, presentó el martes una objeción limitada ante el tribunal de quiebras. Argumenta que las garantías ofrecidas por Google solo cubren la privacidad de los clientes, no la de los trabajadores, y que el acuerdo no exige revisar ni segregar información confidencial contenida en los registros laborales, como correos sobre medidas disciplinarias o coordinación de tripulaciones. La EFF, organización digital de derechos civiles, también criticó la operación por reutilizar datos de empleados sin su consentimiento, advirtiendo de su posible uso como material de entrenamiento para inteligencia artificial.
