La aseguradora británica Aviva destapó el pasado año más de 230 millones de libras esterlinas (233 millones) en reclamaciones fraudulentas en sus distintas marcas, una cifra histórica para la compañía que se explica, en buena parte, por el uso creciente de inteligencia artificial por parte de los propios estafadores para falsificar escenas de accidentes, manipular documentos y exagerar los daños reclamados.
Según los datos difundidos por la propia aseguradora, a lo largo de 2025 se identificaron más de 18.400 reclamaciones sospechosas en el conjunto de sus marcas, con un valor combinado de 233 millones de libras. Se trata de un récord para Aviva, aunque la compañía advierte de que es la primera vez que incorpora en estas cifras las marcas de Direct Line, cuya adquisición cerró el pasado verano tras una operación valorada en varios miles de millones de libras. La integración de ambas carteras ha ampliado el perímetro de detección y, con ello, el volumen absoluto de fraude identificado.
Pete Ward, responsable de lucha contra el fraude en el área de siniestros de Aviva, advirtió de que el fraude «no es un crimen sin víctimas, ya que encarece el seguro para todos». En sus declaraciones, recogidas por la propia aseguradora, Ward destacó que los intentos de estafa son cada vez «más sofisticados», desde reclamaciones exageradas hasta el uso de documentos generados con IA.
El ramo de auto (motor) concentra la mayor parte del fraude detectado en el negocio de seguros generales de Aviva en Reino Unido —excluyendo las marcas de Direct Line—, con más de siete de cada diez casos. Los defraudadores, según la aseguradora, están abandonando los choques deliberadamente provocados, durante años la fórmula clásica del fraude en este segmento, y se inclinan por exagerar los daños materiales, los costes de reparación, los gastos de vehículo de sustitución y las lesiones, en muchos casos aprovechando la presión inflacionista como coartada para justificar importes inflados. El resultado es un incremento del 39% en el valor del fraude en auto detectado respecto al ejercicio anterior.
El elemento más novedoso del informe es la irrupción de la inteligencia artificial generativa como herramienta al servicio del fraude. Aviva detecta un número creciente de reclamaciones respaldadas por imágenes generadas o manipuladas con IA, especialmente en seguros de auto, donde los estafadores utilizan estas herramientas para fabricar escenas de accidentes y supuestas pruebas de daños. La aseguradora ha respondido con el despliegue de sus propios sistemas de IA y analítica avanzada, supervisados por equipos humanos, para acelerar la identificación de reclamaciones sospechosas.
El fraude no se limita al ramo de auto. La aseguradora también registró un aumento del 15% en el fraude detectado en seguros de hogar, donde los clientes inflan el valor de los daños, las reparaciones o los bienes incluidos en la reclamación. En los casos en los que se demuestra la estafa, la compañía rechaza íntegramente la reclamación, sin posibilidad de pago parcial.
En el plano judicial, Aviva consiguió en 2025 un total acumulado de 37 años de penas de prisión y suspensión para los responsables de los fraudes más graves entre las marcas de Aviva y Direct Line. Entre los casos más llamativos figura el de dos hermanas condenadas por conspiración para defraudar tras protagonizar una colisión deliberada que derivó en reclamaciones infladas por lesiones y vehículo de sustitución por valor de 470.000 libras. Las pruebas videográficas demostraron que los testigos que comparecieron en el juicio no habían estado presentes en el lugar del accidente, lo que llevó a la condena de ambas y a una pena de prisión inmediata para una de ellas.
La radiografía de Aviva se inscribe en una tendencia más amplia del sector asegurador británico, donde las empresas se preparan para una carrera tecnológica contra estafadores que, como señala la propia aseguradora, disponen ahora de herramientas de IA accesibles y potentes. La adopción de analítica avanzada y modelos de aprendizaje automático por parte de las aseguradoras se ha acelerado en los últimos años, pero los datos de Aviva sugieren que la batalla está lejos de resolverse: a mayor sofisticación de los defraudadores, mayor coste de la defensa, y en última instancia mayor presión sobre las primas que pagan los asegurados honrados.
Por el momento, Aviva no ha hecho públicas estimaciones sobre cómo evolucionará el fraude con IA en 2026, aunque la compañía anticipa que la tendencia al alza continuará y que la cooperación con la policía, los servicios de detección de fraude sectoriales y la regulación será clave para contenerla.
