El proyecto gccrs, que desarrolla un frontend de Rust para el compilador GCC, dedicó la primera mitad de 2026 a intentar compilar el núcleo Linux, un esfuerzo que ha permitido detectar y corregir múltiples fallos en el compilador. Aunque de momento gccrs solo puede manejar programas sencillos y autónomos, la estrategia de probarlo contra los crates del kernel ha sacado a la luz problemas en el manejo de atributos, la resolución de nombres y la gestión de recursos. Estos avances resultan clave porque el kernel ya exige Rust en su cadena de herramientas y, por ahora, solo puede compilarse con rustc, basado en LLVM. Contar con una alternativa sobre GCC es necesario para arquitecturas no soportadas por LLVM y para integrarse con el ecosistema de plugins de GCC. El equipo reorganizó su hoja de ruta en tres hitos: un compilador Rust embebido con soporte del crate core, un compilador Rust for Linux que añada el crate alloc, y un compilador de propósito general. También incorporó a nuevos colaboradores, como el participante del GSoC Janet Chien, centrado en la infraestructura Drop, y Zhi Heng, becario de Open Source Security, dedicado a depurar bugs en los crates del kernel. Entre los logros técnicos destaca la reescritura de la resolución de nombres para alinearla con el comportamiento de rustc, y la corrección de la implementación de Drop, esencial para evitar fugas de memoria y bloqueos en la gestión de cerrojos del kernel.
