La minera Fortescue avanza en la construcción de su primer parque eólico en Nullagine, en la región australiana de Pilbara, con las turbinas más altas y potentes instaladas hasta ahora en el país. Cada torre alcanza los 188 metros de altura, una cota inédita en Australia, y las palas superan los 89 metros de longitud, el equivalente a dos Boeing 737 en fila. Las turbinas, modelo 182/7.8MW, han sido fabricadas por la china Envision Energy y arribaron en julio al puerto de Port Hedland tras zarpar desde China, en uno de los mayores retos logísticos del sector eólico. Para su montaje, Fortescue —propietaria desde hace poco de la ingeniería española Nabrawind— empleará una tecnología de autoelevación desarrollada en España, más rápida y con menor uso de hormigón. En total, el parque constará de 17 aerogeneradores con una capacidad instalada de 133 MW, lo que lo convertirá en uno de los mayores proyectos eólicos industriales impulsados por la minera. Tras su descarga en Port Hedland, las piezas recorrerán más de 300 kilómetros por carretera hasta Nullagine en jornadas diurnas, en coordinación con Main Roads Western Australia para minimizar el impacto en la comunidad local. El calor extremo de la zona y lo remoto del emplazamiento añaden complejidad a la última milla de la operación.
