Australia niega que su rechazo a los centros de datos sea una importación de EE. UU.

Fuentes: Australia denies its datacentre backlash is a US import, officials say

Los políticos y líderes empresariales australianos defienden que la creciente resentimiento de la población hacia los centros de datos de inteligencia artificial no es una importación auténtica de la situación en Estados Unidos, sino una reacción local a la rápida expansión de infraestructuras masivas. Aunque ambos países enfrentan críticas comunitarias, los funcionarios australianos argumentan que la escala de sus proyectos es menor y que su regulación es más estricta, por lo que el impacto es menos dañino. Sin embargo, la controversia ha escalado a nivel nacional, generando protestas, investigaciones gubernamentales y debates sobre la necesidad de un moratorio, mientras los gobiernos estatales buscan acelerar la construcción para impulsar la economía.

Belinda Dennett, de Data Centres Australia, critica la industria por ser juzgada con hechos de EE. UU., donde existen 5.400 centros con 53,7 gigavatios de capacidad, frente a los 252 de Australia con 1,4 gigavatios. A pesar de que la densidad de centros en Australia es ligeramente inferior a la de EE. UU. por habitante, el ritmo de construcción local es acelerado, con proyectos de hasta 2,4 gigavatios en Melbourne y el Territorio del Norte. El gobierno federal planea regular el sector para forzar el uso de energías renovables y prohibir el gas, mientras que el ministerio de tecnología advierte sobre el riesgo de que Australia solo proporcione servicios de infraestructura sin capturar el valor económico de la inteligencia artificial, dado que muchas de estas instalaciones son propiedad de empresas extranjeras como Microsoft, Amazon y OpenAI.