El Departamento de Salud federal de Australia ha alertado sobre el uso creciente de secretarios automáticos basados en inteligencia artificial por parte de los médicos y ha expresado su preocupación por la falta de supervisión de esta tecnología. Según una encuesta en línea del Real Colegio Australiano de Médicos de Familia, el porcentaje de facultativos que recurren a estas herramientas casi se duplicó, pasando del 22 % en agosto de 2024 al 40 % en noviembre de 2025.
Estos sistemas graban, transcriben y resumen las conversaciones entre médico y paciente para elaborar las historias clínicas. En documentos divulgados en febrero de 2026 en una sesión informativa de estimaciones del Senado, el departamento advirtió que los secretarios de IA cuentan con poca supervisión y planteó dudas sobre su uso en entornos sanitarios. El texto señala que algunos proveedores comercializan sus productos como no sujetos a regulación o como respetuosos con la privacidad, en muchos casos con escasa transparencia, y que algunos ignoran que sus plataformas en la nube envían datos fuera de Australia, lo que supone riesgos para la seguridad de la información de los pacientes.
El departamento también detectó publicidad de proveedores que prometían a los profesionales un aumento del 30 % de ingresos sin horas adicionales ni más consultas, lo que tiene implicaciones para los costes del sistema de salud pública (Medicare). La Administración de Productos Terapéuticos (TGA) está revisando si estos dispositivos deben clasificarse como productos sanitarios y regulados como tales, y prevé publicar un resumen de sus conclusiones en los próximos meses. Organizaciones de consumidores pidieron al regulador que verifique si los actuales mecanismos de protección y consentimiento informado son suficientes.
