La primera semana del juicio histórico contra Meta arrancó en Oakland (California) con una acusación que resume el modelo de negocio de la tecnológica en cuatro palabras que empiezan por H: "atrapa" a los usuarios, los "retiene" el mayor tiempo posible, "explota" sus datos y "oculta" la verdad al público. La letrada Megan O'Neill, que representa al estado de California, aseguró ante el jurado que ese esquema "funcionó especialmente bien con los menores". California se ha sumado a otros 28 estados estadounidenses para demandar a la propietaria de Facebook e Instagram, a la que acusan de diseñar productos adictivos que perjudican a menores de 13 años y de recopilar datos de niños sin consentimiento parental, vulnerando leyes federales y normas estatales de protección al consumidor.
El proceso se prolongará entre seis y ocho semanas y las partes están representadas por abogados de California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey. Si Meta resulta responsable, las indemnizaciones podrían alcanzar los 200.000 millones de dólares, una cifra equivalente a sus ingresos de 2025, y los estados piden además cambios de diseño en las plataformas. Está previsto que declaren el consejero delegado Mark Zuckerberg y el responsable de Instagram, Adam Mosseri. Meta niega los cargos y rechaza las peticiones de las demandantes.
El testigo estrella fue el exempleado Arturo Béjar, ingeniero de seguridad que trabajó en Meta entre 2009 y 2021 y que relatou cómo su hija adolescente sufrió acosos e imágenes sexuales no deseadas en Instagram. Mostró un correo enviado a Zuckerberg en 2021 con una encuesta según la cual el 51% de los adolescentes habían tenido experiencias negativas en siete días, y aseguró que nunca recibió respuesta. También declararon las extrabajadoras Elena Davis y Natalie Troxel y la psicóloga Jean Twenge.
