Un empleado de equipaje del aeropuerto de Dublín, identificado como John, advierte de que la práctica habitual de colocar cintas, pañuelos o cordones en las maletas facturadas para reconocerlas a simple vista puede generar problemas en los controles de seguridad. En declaraciones a la revista irlandesa RSVP Magazine, John explica que esos adornos dificultan el escaneado automático del equipaje en la sala de clasificación: si la maleta no se puede leer de forma automática, pasa a un procesamiento manual que puede retrasar su llegada al vuelo e incluso impedir que embarque.
Además de desatar cualquier cinta o pañuelo, el trabajador recomienda retirar también las pegatinas de vuelos anteriores, ya que pueden confundir al sistema de escaneo. Como medida de cuidado, sugiere colocar la maleta con las ruedas hacia arriba para evitar desperfectos durante la manipulación.
El reportaje recoge también un aviso insólito: evitar transportar mazapanes en el equipaje, porque su densidad es similar a la de ciertos explosivos y puede provocar que la maleta sea apartada y reclamada al viajero ya dentro del avión. Por último, el artículo recuerda dos trucos publicados por The Sun para que el equipaje salga antes por la cinta de recogida: colocar una etiqueta de "Frágil", que prioriza la descarga, y facturar lo más tarde posible.
