Tras seis semanas de ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, un análisis de War on the Rocks cuestiona si la operación ha logrado sus objetivos políticos. Si bien los militares han reportado la destrucción de infraestructura iraní clave (misiles balísticos, instalaciones de drones, buques de guerra), la estrategia general parece estar fallando. La ruta marítima del Estrecho de Ormuz se encuentra cerrada, los mercados energéticos están inestables, el régimen iraní permanece en el poder y su programa nuclear avanza, aunque bajo escombros. La administración Trump ha oscilado entre objetivos políticos contradictorios, desde eliminar amenazas inminentes hasta promover la “libertad” para el pueblo iraní e incluso buscar un cambio de régimen, demostrando una falta de claridad estratégica. El artículo critica la confusión entre éxito táctico (destrucción de objetivos militares) y victoria estratégica (logro de objetivos políticos duraderos), señalando que la guerra, al carecer de un propósito político definido, se ha convertido en un fin en sí mismo, con consecuencias negativas para Washington. Según Clausewitz, la guerra debe ser un instrumento de la política, no su propio propósito, y la actual situación en Irán ilustra una peligrosa desconexión.
