Asus ha obtenido una exención de la prohibición federal estadounidense de routers extranjeros, permitiendole introducir sus primeros routers Wi-Fi 8 en el mercado norteamericano. Sin embargo, la compañía no ha confirmado públicamente si ha presentado un plan detallado para establecer o expandir su fabricación en territorio estadounidense, a pesar de lo que afirmó inicialmente su portavoz, JJ Guerrero. Según The Verge, Asus no ha respondido a las solicitudes de aclaración durante más de 12 días, dejando incierta la naturaleza de su compromiso con la producción local.
La exención, otorgada por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) hasta marzo de 2028, no exige a Asus demostrar que sus productos no representan una amenaza a la seguridad nacional, ni someter a sus dispositivos a pruebas de seguridad específicas. El único requisito formal es que la empresa demuestre que no es una amenaza y que tiene un plan para fabricar en EE. UU. o expandir su presencia allí. La FCC no ha respondido a las solicitudes de comentario sobre este punto, lo que sugiere que la decisión podría estar basada en la ubicación de la fabricación (evitando a China) más que en criterios de seguridad técnica.
Ambas empresas, Asus y Netgear, utilizan estas exenciones como herramientas de marketing, anunciando certificaciones de "seguridad cibernética rigurosa" y "fabricante de equipos de red confiables". No obstante, estas etiquetas no son oficiales del gobierno federal, sino afirmaciones corporativas. La situación plantea dudas sobre la transparencia de la política de seguridad de la administración Trump y la realidad de la cadena de suministro tecnológica en Estados Unidos.
