Un equipo de investigación ha obtenido, con el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), la que consideran la primera indicación plausible de un exosatélite, un satélite fuera del Sistema Solar. El hallazgo, publicado en la revista Nature, se refiere a un cuerpo de aproximadamente la masa de Júpiter que orbita un objeto con más de 30 masas jupiterinas, demasiado grande para ser planeta y demasiado pequeño para ser estrella, por lo que se clasifica como enana marrón. Ambos giran alrededor de la estrella CD-35 2722, cuya masa equivale a cerca de la mitad de la del Sol.
El investigador principal, Kevin Hoy, de la ESO, describió el sistema como "supermerkwürdig" (muy peculiar) y explicó que las categorías clásicas de planeta, luna y estrella pierden nitidez en este caso. Su colega Alice Zurlo, también astrofísica, calificó el descubrimiento como "verdaderamente único" y un avance. La detección se realizó con el método de velocidad radial, que mide las diminutas oscilaciones del cuerpo mayor para inferir la presencia de uno menor.
Aunque desde hace años se han difundido posibles candidatos a exolunas, ninguno había reunido pruebas concluyentes. En la actualidad se conocen más de 6.300 exoplanetas, pero los exosatélites son extremadamente difíciles de confirmar debido a su pequeño tamaño. Los autores sugieren que solo pueden hallarse satélites mucho mayores que los del Sistema Solar, hipótesis que este hallazgo parece confirmar. Por ello, los investigadores evitan el término "exoluna" y prefieren "exosatélite".
