Un equipo de astrónomos ha identificado a SN 2023vbw como uno de los ejemplos más claros de supernova por inestabilidad de pares, una detonación termonuclear tan violenta que consume la estrella por completo y no deja ningún remanente, ni estrella de neutrones ni agujero negro. La explosión fue detectada por primera vez en octubre de 2023 por el Zwicky Transient Facility en los bordes de una galaxia enana pobre en metales situada a unos 1.300 millones de años luz.
El evento fue clasificado inicialmente como una supernova de Tipo II, pero varias propiedades no encajaban con ese modelo. Su curva de luz mostró un ascenso sostenido hasta un pico de luminosidad a los 190 días, seguido de un declive rápido entre los días 190 y 230, para después estabilizarse en una meseta descendente. La energía total radiada, de unos 3 × 10⁵⁰ ergios, multiplica por más de diez la de una supernova de Tipo II convencional.
El modelado sugiere que la explosión provino de una supergigante azul extraordinariamente masiva, con una masa eyectada de entre 170 y 350 masas solares. El equipo plantea que la estrella pudo formarse por la fusión de dos astros masivos en un sistema binario, lo que explicaría la capa de material en forma de disco con la que interactuó la eyección. La baja metalicidad del entorno, aproximadamente una décima parte de la solar, coincide con las predicciones teóricas para estas supernovas, reservadas a estrellas con masas iniciales de entre 140 y 260 masas solares.
