La muerte de la activista anticorrupción de origen polaco Monika Silva Koniuszek, de 41 años, hallada sin vida el 8 de junio en su domicilio de Montañita, en la provincia costera de Santa Elena, ha desatado una crisis política en Ecuador. La autopsia realizada en Guayaquil descartó la hipótesis inicial de suicidio apuntada por el ministro del Interior, John Reimberg, y confirmó que la causa de la muerte fue un golpe en la cabeza y estrangulamiento, es decir, una muerte violenta.
Silva Koniuszek, madre soltera de dos hijas, llevaba una década denunciando delitos medioambientales y corrupción en redes sociales y colaborando con periodistas. Sus compañeros sostienen que en los últimos meses investigaba a Noboa Trading, el conglomerado bananero de la familia del presidente Daniel Noboa, por la supuesta incautación de toneladas de cocaína en sus contenedores, y que altos cargos judiciales estaban obstaculizando las pesquisas. También había reunido documentación sobre una red de tráfico de tierras en Santa Elena y había entregado un dosier a la embajada de Estados Unidos en Quito.
Amigos y la Fiscalía polaca han pedido una investigación transparente, en un caso que recuerda el asesinato del periodista Robinson del Pezo en noviembre de 2025. En Montañita, vecinos y artistas le han rendido homenaje con un altar y un mural, y una calle lleva ya su nombre.
