La próxima misión Artemis II de la NASA, programada para noviembre de 2024, ha generado serias preocupaciones sobre la seguridad de la cápsula Orion. La misión, que enviará a cuatro astronautas alrededor de la Luna, utiliza un escudo térmico experimental que ha demostrado sufrir daños significativos en pruebas anteriores. En 2022, durante una prueba similar (Artemis I), grandes trozos de material se desprenderon del escudo térmico, incluyendo pernos incrustados que se derritieron parcialmente. Inicialmente, la NASA minimizó el problema, pero la publicación de fotografías por parte del Inspector General en mayo de 2024 reveló la existencia de profundas hendiduras y agujeros en el escudo. Los expertos han identificado tres riesgos potenciales para la tripulación: desprendimiento del escudo térmico (spalling), impacto de fragmentos y erosión de pernos críticos. La complejidad radica en que modificar el escudo térmico o realizar una prueba de vuelo sería prohibitivamente costoso y consumiría años. La NASA ha justificado la misión con una trayectoria de reentrada modificada y un nuevo diseño de escudo térmico para misiones futuras, pero la decisión ha sido criticada por algunos expertos, quienes señalan la falta de estándares rigurosos para la misión insignia de la agencia espacial, comparado con los exigidos a empresas comerciales.
