El yacimiento romano de Cabeza Ladrero, situado en la comarca de Cinco Villas (Zaragoza), afronta una nueva campaña de excavación dirigida por el arqueólogo Ángel A. Jordán con el objetivo de resolver uno de los enigmas más persistentes del enclave: por qué una ciudad de 19 hectáreas, con agua abundante y tierras fértiles, dejó de estar habitada antes del siglo VII d.C. Los trabajos, iniciados en 2016, han sacado a la luz la que el equipo denomina la "Roma de barro": hallazgos como jarras de vino, fichas de juegos de mesa y restos humanos en la necrópolis que retratan la vida cotidiana de la población rural del Imperio.
Sobre las causas del abandono, los investigadores manejan dos hipótesis principales. La primera apunta a un hecho violento: en la última campaña aparecieron cenizas y restos de fuego en varios puntos de calle, lo que sugiere destrucción, posiblemente vinculada a las bagaudas, grupos rebeldes que asolaron el valle del Ebro entre los siglos V y VI. La segunda hipótesis señala una epidemia: en el siglo VI una peste diezmó al Imperio y se estima que mató hasta el 25% de la población en algunas zonas. También se documenta un traslado de vecinos hacia la cercana villa romana de Los Bañales.
