La startup Arcturus ha salido del modo stealth con una ronda semilla de 8 millones de dólares destinada a escalar su tecnología de conductores eléctricos que, según afirma, puede reducir a la mitad las pérdidas de energía en la red por calor. La propuesta se apoya en un problema cuantificado: entre 2026 y 2050 habrá que producir más cobre del que la humanidad ha extraído en toda su historia, y la red estadounidense, envejecida, no da más de sí frente a la presión conjunta de la inteligencia artificial y la electrificación. El fundador y CEO, Amir Mashal, explicó a TechCrunch que su material, cobre y aluminio infusionados con nanomateriales de carbono mediante láser, mantiene la conductividad mejor que el cobre tradicional a medida que se calienta. Sustituir los conductores actuales por el material de Arcturus permitiría, según la compañía, desbloquear alrededor de un 3% más de electricidad de media y hasta un 10% en los momentos de mayor congestión, el equivalente a un año de crecimiento de la demanda en Estados Unidos. La ronda ha sido liderada por Initialized Capital, con la participación de Toyota Ventures, Breakthrough Energy Discovery, 1517 y Wireframe Ventures. Mashal, que ha desarrollado el material en un taller de Malibu, prevé pasar de producir centímetros de cable como prueba de concepto a decenas de metros para testar aplicaciones en devanados de motores eléctricos y barras de distribución. Aunque el objetivo último es la red eléctrica, Arcturus arrancará con drones, robótica y centros de datos, donde unos pocos puntos porcentuales de eficiencia extra tienen un impacto desproporcionado en el consumo y la refrigeración.
