El Gobierno de Aragón, a través del INAGA, ha decidido que el proyecto Campus Rhodes de Blackstone en Calatorao (Zaragoza) se someta a una evaluación ambiental estratégica simplificada en lugar de una ordinaria. La medida afecta a un complejo de hasta ocho centros de datos con 650 MW de capacidad y una inversión prevista de 11.800 millones de euros, anunciada inicialmente en 2024 por 7.500 millones. El INAGA argumenta que el impacto sobre vegetación y fauna es reducido, pues los trazados eléctricos serán subterráneos, y que el cernícalo primilla, ave incluida en un Plan de Conservación, no correrá peligro si se instalan balizas salvapájaros y se limita el ruido entre el 15 de julio y el 15 de febrero, fuera de su periodo de reproducción. Una evaluación completa habría tardado cerca de un año; la simplificada se resuelve en unos tres meses mediante un documento básico. Críticos y vecinos denuncian que el uso del PIGA recorta la transparencia, facilita expropiaciones de suelo privado y favorece a grandes tecnológicas sin garantías de retorno social ni de cumplimiento climático, en un contexto en el que Aragón ya concentra proyectos de Amazon (33.700 millones), Microsoft o ACS.
