Apple ha incrementado los precios de varios de sus productos —el MacBook Pro de 16 pulgadas sube 300 dólares, el iPad Air de 11 pulgadas pasa de 599 a 749 dólares y el HomePod Mini cuesta ahora 129 dólares— y su consejero delegado, Tim Cook, ha calificado la subida como inevitable y su política de precios previa como insostenible, atribuyendo el encarecimiento a la presión de la industria de la inteligencia artificial sobre la cadena de suministro de memoria.
El profesor Tim Derdenger, de la Tepper School of Business de Carnegie Mellon, explica que los fabricantes han reorientado sus líneas de producción hacia chips HBM para centros de datos de IA, reduciendo la oferta de DDR5 para dispositivos de consumo. Su colega de NYU, Srikanth Jagabathula, añade que un mismo chip gana mucho más dentro de un servidor de IA que en un aparato doméstico, por lo que los proveedores priorizan a los clientes corporativos.
Sin embargo, Apple acumula al menos cuatro trimestres consecutivos de resultados récord y márgenes sobre hardware del 30 % al 40 %, con estimaciones de hasta el 47 % en el iPhone 17 Pro según TechInsights y The Wall Street Journal. Ari Lightman, de la Heinz College de Carnegie Mellon, sostiene que la subida responde a la presión de los inversores ante el retraso de Apple en la carrera de la IA, la transición al cargo de consejero delegado y la ausencia de una nueva categoría de producto. La pregunta que deja abierta la información es por qué los consumidores deben asumir el coste de la expansión de centros de datos que, según encuestas, una mayoría de la ciudadanía no demanda.
