Apple ha incrementado los precios de buena parte de su catálogo —Mac, iPad, HomePod y Vision Pro— en plena crisis mundial de la memoria RAM. En muchos casos, la subida supera los cien dólares: el MacBook Neo pasa de 599 a 699 dólares. El iPhone, por ahora, se libra, pero fuentes del sector dan por hecho que la serie iPhone 18 llegará con precios de partida más altos.
La decisión es significativa porque Apple no suele mover los precios de sus modelos actuales y rara vez participa en rebajas. Con sus elevados márgenes y su enorme volumen de compra, la compañía puede absorber mejor que nadie las fluctuaciones de sus proveedores, por lo que una subida generalizada se interpreta como una señal inequívoca de que la escasez de memoria afecta a toda la industria.
La llamada RAMaggedon ya había golpeado a las consolas —PlayStation, Xbox, Switch 2 y Steam Deck— y a fabricantes de portátiles y teléfonos como Microsoft, Google y Samsung, que lanzó el Galaxy S26 con menos almacenamiento y precio más alto. El movimiento de Apple confirma que ningún gran fabricante de electrónica de consumo queda al margen. En un año en que varias firmas han apostado por dispositivos premium, la subida de costes amenaza la viabilidad de los productos más caros y de valor más cuestionable, como ya se vio con el fallido Galaxy Z Trifold de Samsung.
