Apple retrasa sus gafas inteligentes hasta 2027 para resolver el dilema de la privacidad frente a Meta
Apple ha decidido posponer el lanzamiento de sus primeras gafas inteligentes hasta 2027, según ha revelado el periodista Mark Gurman en Bloomberg. El dispositivo, conocido internamente como 'N50', estaba previsto para 2026, pero finalmente será presentado en la WWDC 2027 (Worldwide Developers Conference, la conferencia anual de desarrolladores de Apple). El aplazamiento responde, principalmente, a la necesidad de resolver un espinoso problema: cómo competir con las Ray-Ban Meta sin quedar atrapado en las crecientes polémicas sobre privacidad que arrastra esta categoría de productos.
Un lanzamiento estratégico en la nueva era de Apple
El retraso de las gafas coincide con un momento de transición histórica en la compañía. John Ternus asumirá oficialmente el cargo de consejero delegado el próximo 1 de septiembre, coincidiendo con la presentación de los iPhone 18 Pro y el rumoreado iPhone plegable, según informa Xataka. Ternus llega al cargo con una agenda cargada: además del plegable, que según las filtraciones tendrá un formato similar al Samsung Galaxy Z Fold 8, deberá gestionar productos completamente nuevos para la firma de Cupertino, entre ellos estas gafas inteligentes. Se trata, por tanto, de uno de los primeros retos de peso del nuevo líder.
El problema de fondo: la privacidad como campo de batalla
Las gafas inteligentes de Meta llevan meses siendo el centro de controversias. Usuarios que graban sin que se note —incluso hay reportes desde Kenia sobre personas que observan todo lo que el usuario ve— y políticas de uso poco claras han generado una desconfianza creciente. Estados, entidades privadas y establecimientos como piscinas, gimnasios o escuelas ya han empezado a prohibir su uso. Aunque los teléfonos móviles capturan imágenes de mayor resolución, una cámara integrada en unas gafas se percibe como un dispositivo de captura más silencioso y furtivo, lo que multiplica la incomodidad social.
La situación ha obligado incluso a Meta a tomar medidas: la compañía parchó la manipulación del LED indicador —la luz que avisa cuando se está grabando— e impide la grabación si detecta que ha sido alterado. Sin embargo, la presión regulatoria continúa, y la Unión Europea ha reclamado a Meta por presuntas violaciones de privacidad en este tipo de dispositivos, según Digital Information Watch.
Ante este escenario, Apple ha movilizado a varios de sus equipos —incluidos los de ingeniería y marketing— para refinar no solo el producto, sino también el mensaje en torno a la privacidad. Para la compañía, este es el principal punto a resolver antes de lanzar el dispositivo.
Las dos opciones que baraja Apple
Según Bloomberg, Apple contempla dos vías para sus gafas. La primera es un modelo sin cámara, similar a lo que ya ofrecen marcas como Xiaomi, que precisamente utilizan la ausencia de cámara como argumento de marketing vinculado a la privacidad. La segunda opción es un modelo con cámaras y sensores que solo se activarían para que la inteligencia artificial analice el entorno del usuario (objetos, lugares, contexto) y traslade esa información a través de Siri, sin permitir la captura de fotos o vídeos por parte del usuario.
Esta segunda alternativa resulta especialmente delicada porque la IA de Apple atraviesa un momento complicado. El propio Gurman señala que la compañía no confía aún en su inteligencia artificial como para que esta sea el principal argumento de venta de un producto totalmente nuevo. La nueva Siri con capacidades de IA, anunciada hace dos años, aún no ha alcanzado el nivel de sus competidores.
Un dilema estratégico
Apple se enfrenta a un problema de difícil solución. Si elimina las cámaras, los usuarios que buscan grabar momentos familiares o crear contenido con manos libres optarán por la competencia, empezando por las Ray-Ban Meta. Pero si las incluye, deberá lidiar con el mismo escrutinio público y legal que ha afectado a Meta. Además, según 20minutos.es, el mercado de gafas inteligentes está en plena ebullición: Samsung ya prepara sus propias alternativas con integración de Gemini para interpretar el entorno, y otros fabricantes exploran diseños centrados en batería y funciones de IA.
Un contexto adverso
El lanzamiento llega, además, en un momento complicado para Apple. La crisis global de la memoria RAM está encareciendo los componentes, lo que podría traducirse en nuevas subidas de precio en productos como iPads y Mac. A esto se suma la presión de un año cargado de lanzamientos clave, entre ellos el rumoreado iPhone de vigésimo aniversario. Cualquier tropiezo en un producto completamente nuevo como las gafas inteligentes podría tener un efecto desproporcionado.
¿Qué esperar?
Con más de un año extra de desarrollo, Apple tendrá tiempo para que los desarrolladores creen aplicaciones para este nuevo tipo de wearable —un dispositivo que aspira a ser un Apple Watch en formato de gafas, con funciones de reproducción de música, llamadas y acceso a Siri—. También podrá pulir su estrategia de privacidad y, quizá, fortalecer su propia IA hasta un punto en el que esta pueda soportar el peso de la propuesta de valor. El WWDC 2027 será, por tanto, la cita clave para comprobar si Apple ha logrado resolver el dilema o si, por el contrario, acaba pagando los platos rotos de una categoría de producto que todavía genera más dudas que certezas.
