Apple lanza oficialmente Apple Upgrade, un programa de leasing que permite a los usuarios de Estados Unidos acceder a un iPhone, Apple Watch, iPad o Mac a cambio de una cuota mensual, en colaboración con la plataforma financiera Klarna. El servicio, presentado este martes, representa un cambio de modelo respecto a la financiación tradicional: al finalizar el contrato, el cliente no se convierte automáticamente en propietario del dispositivo, sino que debe optar entre devolverlo, renovarlo por un modelo más reciente o abonar un pago final para adquirirlo.
Las cuotas mensuales parten de 17,99 dólares para el iPhone (modelo 17e), 11,99 dólares para el Apple Watch (serie 11), 11,99 dólares para el iPad Air y 24,99 dólares para el MacBook Air, según datos publicados por The Verge y TechCrunch. Los plazos de arrendamiento oscilan entre 12 y 24 meses para iPhone y Apple Watch, y entre 24 y 36 meses para Mac e iPad. El programa está disponible tanto en la tienda online y la aplicación de Apple como en las tiendas físicas del país.
Una de las principales diferencias frente al antiguo iPhone Upgrade Program, lanzado en 2015 y ahora descatalogado, es que Apple Upgrade no incluye AppleCare, el servicio de garantía ampliada que también se vio afectado por recientes subidas de precios. Además, según TechCrunch, Apple ha discontinuado también otros programas de financiación propios en Estados Unidos, como iPhone Payments. Los clientes podrán gestionar sus pagos directamente desde la aplicación de Klarna, donde podrán consultar el calendario de facturación y los pagos restantes.
El lanzamiento llega en un contexto especialmente complejo para la compañía. Apple ha incrementado recientemente los precios de sus MacBooks, iPads y otros dispositivos como consecuencia de la escasez de chips de memoria y almacenamiento, un fenómeno que la prensa especializada ha bautizado como "RAMageddon". El iPhone, por ahora, se ha librado de estas subidas, pero el propio consejero delegado Tim Cook reconoció el mes pasado que "la situación se ha vuelto insostenible", lo que anticipa un posible encarecimiento de la serie iPhone 18 prevista para finales de año. En este escenario, Apple Upgrade se presenta como una estrategia para hacer más accesibles unos precios cada vez más elevados, en la línea de los planes de renovación que ya ofrecen los operadores móviles estadounidenses.
El programa incluye ventajas adicionales para los usuarios. Quienes entreguen su dispositivo antiguo a través de Apple Trade In podrán reducir su cuota mensual, y los titulares de Apple Card obtendrán un 3% de devolución en Daily Cash al realizar los pagos del leasing, según recoge TechCrunch. La inscripción requerirá una comprobación de crédito soft, y aunque el servicio es similar a un arrendamiento de coches, no todos los productos de Apple están incluidos: quedan fuera el iPhone 16, el iPhone 16 Plus, el Apple Watch SE, el MacBook Neo, el Mac mini, el iPad (A16) y el Studio Display, según detalla 20minutos.
El movimiento se interpreta como un intento de la compañía de fidelizar a sus clientes y garantizar un flujo constante de actualizaciones, al tiempo que compensa el efecto disuasorio de los precios al alza. No obstante, el programa también contempla mecanismos de protección para Apple: código descubierto en la beta de iOS 27 sugiere que la empresa trabaja en un sistema para restringir el acceso a las aplicaciones de los iPhones financiados si se detectan impagos, una medida que ha generado debate sobre los límites del control que un fabricante puede ejercer sobre un dispositivo en uso.
De momento, Apple Upgrade solo está disponible en Estados Unidos y la compañía no ha confirmado cuándo podría extenderse a otros mercados, como España o Europa. El anuncio oficial confirma la información adelantada la semana pasada por Bloomberg y recogida por TechCrunch, que ya apuntaba a la colaboración con Klarna como elemento clave del nuevo modelo. Por ahora, los consumidores estadounidenses cuentan con una vía adicional para acceder a la tecnología de Apple sin asumir el coste total de compra, aunque el verdadero alcance de este programa dependerá de cómo evolucione la crisis de componentes y de la respuesta del mercado en los próximos meses.
