Apple ha presentado una demanda contra OpenAI y su director de hardware, Tang Tan, por el presunto robo sistemático de secretos comerciales, incluyendo prototipos no publicados, diseños confidenciales y documentos sobre proyectos encubiertos. La denuncia, interpuesta el viernes en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos en San José (California), señala que la operación de hardware de OpenAI "se sostiene sobre los cimientos más frágiles, podridos hasta el núcleo por su dependencia ilegal de secretos comerciales apropiados indebidamente".
Según la demanda, consultada por WIRED, Tang Tan, quien trabajó 24 años en Apple y dirigió el diseño de producto del iPhone, habría instruido a empleados que abandonaban la compañía para que se llevaran tecnología propietaria y no publicada a sus entrevistas en OpenAI. Entre las acusaciones más graves figura que Tan enseñaba a los reclutados a eludir los protocolos de seguridad de datos de Apple y les pedía que llevaran piezas confidenciales a sesiones de "show and tell" en OpenAI, donde él y su equipo extraían aún más información sensible. La demanda menciona específicamente baterías, placas lógicas y blindajes como componentes buscados.
El caso tiene su origen en la investigación que Apple inició a comienzos de 2025 tras detectar que Chang Liu, un ingeniero eléctrico de OpenAI que había trabajado en Apple hasta enero, no devolvió su portátil corporativo y escribió a un antiguo colega indicando que aún tenía acceso al sistema interno de intercambio de archivos de la compañía, según el expediente judicial. Apple atribuye este acceso a un error de software que ya fue corregido. Liu "descargó decenas de archivos confidenciales relacionados con hardware de Apple", incluyendo una presentación sobre la fabricación y prueba de placas de circuitos complejos, y además habría asesorado a otro empleado que estaba considerando irse a OpenAI sobre cómo "evitar problemas con el equipo de seguridad" al copiar archivos confidenciales.
La demanda también acusa a Tan de haberse enviado por correo electrónico información sobre los proveedores de Apple antes de su salida y de haber tomado un documento interno para managers que detalla los procedimientos de seguridad para trabajadores salientes. Este documento, según Apple, fue utilizado por Tan y reclutadores de OpenAI para aconsejar a empleados que partían: no revelar su nuevo empleador, prolongar el acceso a sistemas corporativos y evitar firmar documentos de salida. La demanda detalla un patrón preocupante: empleados que parten han tomado acciones para evadir medidas de seguridad, como no proporcionar el preaviso de dos semanas e ignorar los intentos del personal de seguridad por programar procesos de revisión.
La querella se extiende a io Products, la startup que OpenAI adquirió el año pasado por 6.500 millones de dólares, cofundada por veteranos de Apple como Tan, Scott Cannon, Evans Hankey y el célebre diseñador Jony Ive. Apple acusa a esta unidad de haber contactado al menos a dos proveedores del fabricante del iPhone para replicar su trabajo. Uno de ellos habría realizado "una técnica específica de acabado de metales considerada secreto comercial para OpenAI" tras ser engañado para creer que Apple había aprobado el proyecto. El otro proveedor, especializado en baterías, recibió "preguntas dirigidas" para conocer más sobre los componentes de Apple y avanzar los intereses de OpenAI.
OpenAI y Tang Tan no respondieron inmediatamente a las solicitudes de comentarios. La portavoz de Apple, Hannah Smith, declaró que la compañía "siempre defenderá el trabajo duro y las innovaciones de sus equipos, y está tomando todas las medidas apropiadas para hacerlo". Por su parte, según recoge el diario español 20 Minutos, la demanda acusa a OpenAI de recurrir "a atajos ilegales" bajo una "creciente presión por entregar su primer producto comercial de hardware".
El caso abre lo que podría convertirse en la batalla legal sobre propiedad intelectual más trascendente en Silicon Valley desde que Waymo acusara a Uber en 2017 de robar diseños de hardware tras contratar a un exingeniero que se llevó miles de archivos confidenciales. Aquella disputa se saldó con un acuerdo de 245 millones de dólares de Uber a mitad del juicio. Apple ha solicitado una orden judicial que prohíba a OpenAI continuar con el presunto robo, así como una compensación económica y la devolución de cualquier propiedad o dato sustraído.
El contexto es relevante: Apple y OpenAI fueron socios desde 2024, cuando cerraron un acuerdo histórico para distribuir ChatGPT en iPhones, MacBooks y iPads. Sin embargo, la relación se ha deteriorado en los últimos años, y Apple ha optado por apoyarse más en la tecnología de Google Gemini como base para sus modelos de inteligencia artificial internos. En este nuevo escenario, OpenAI ha contratado a más de 400 ex empleados de Apple y compite ahora abiertamente con su antiguo aliado en el mercado emergente de dispositivos de consumo con IA. OpenAI no ha detallado públicamente sus planes de hardware, aunque informes indican que trabaja en un dispositivo tipo disco compacto que se coloca sobre una mesa y se controla por voz, con lanzamiento previsto no antes de abril de 2027. La demanda promete convertirse en uno de los enfrentamientos legales más seguidos de la próxima década tecnológica.
