Apple confirmó esta semana que su nueva Siri AI, la mayor renovación del asistente en quince años, no llegará a iPhone, iPad ni Apple Watch en la Unión Europea con el lanzamiento de iOS 27 y iPadOS 27 previsto para finales de año. Los usuarios europeos sí podrán utilizarla en Mac y en las gafas Vision Pro, una excepción que revela la naturaleza del conflicto: no se trata de un problema técnico, sino regulatorio.
La nueva Siri, construida sobre Apple Intelligence, está diseñada para actuar de forma autónoma: lee la pantalla, los mensajes, el correo y las fotos del usuario, responde preguntas complejas y encadena acciones entre aplicaciones. Todo el procesamiento ocurre en el dispositivo o en Private Cloud Compute, la infraestructura de servidores de Apple diseñada para extender la privacidad del iPhone a la nube. La compañía sostiene que, bajo la interpretación que la Comisión Europea hace del Reglamento de Mercados Digitales (DMA), lanzar esta tecnología en Europa la obligaría a conceder a asistentes rivales acceso directo a datos privados del usuario y control sobre otras aplicaciones, sin las salvaguardas necesarias.
Craig Federighi, vicepresidente sénior de ingeniería de software de Apple, expresó un tono inusualmente directo al manifestar: "Estamos profundamente decepcionados de que nuestros usuarios de la UE no vayan a tener Siri AI en el iPhone o el iPad cuando lancemos las nuevas versiones de software este año". La empresa asegura que investigadores de seguridad ya han demostrado que los sistemas de inteligencia artificial pueden ser secuestrados para robar contraseñas, fotos o alterar archivos, por lo que conceder ese nivel de acceso a asistentes externos multiplicaría el riesgo.
Para sortear el bloqueo, Apple diseñó un Trusted System Agent, un intermediario que permitiría a los asistentes rivales acceder a las mismas funciones sin saltarse las protecciones de privacidad, y propuso un despliegue por fases de dieciocho meses. Según Greg Joswiak, jefe de marketing de Apple, la compañía mostró a los reguladores el funcionamiento de Siri AI ya a principios de 2026, en una decisión sin precedentes. Aun así, no fue posible llegar a un acuerdo.
La versión de Bruselas es radicalmente distinta. El portavoz de Asuntos Digitales de la Comisión, Thomas Regnier, respondió al día siguiente con un mensaje contundente: "La decisión de no lanzar Siri AI en la UE es de Apple y solo de Apple". Sostuvo que nada en la DMA impide a la compañía introducir nuevos productos en Europa y acusó a Apple de haber sido "simplemente incapaz de desarrollar soluciones de interoperabilidad que cumplan con los estándares esenciales de privacidad y seguridad de la UE", llegando a pedir una exención de sus obligaciones en lugar de una solución compatible con la norma: "Eso no es una opción", zanjó.
El episodio se inscribe en una relación cada vez más tensa entre Apple y la Comisión. En abril de 2025, Bruselas multó a la compañía con 500 millones de euros por impedir que los desarrolladores informaran a los usuarios sobre alternativas de pago fuera de la App Store, la primera sanción de este tipo bajo la DMA. Un informe de la Free Software Foundation Europe publicado en abril concluyó que, a 22 de marzo, ninguna de las 56 solicitudes formales de interoperabilidad presentadas por desarrolladores bajo la DMA había terminado en una solución concreta por parte de Apple.
No es la primera vez que Apple retrasa funciones en Europa. La primera versión de Apple Intelligence tardó casi un año en llegar al continente; la traducción simultánea de los AirPods también sufrió retrasos; e iPhone Mirroring lleva años estancada porque implementarla según los requisitos europeos requeriría dar acceso a terceros a información del usuario, datos que a menudo ni la propia Apple recopila.
La pelea de fondo trasciende a Siri: enfrenta el modelo de ecosistema controlado de Apple frente a la insistencia europea en abrir los sistemas a la competencia. La inteligencia artificial, que exige una integración profunda con el dispositivo, se ha convertido en el terreno más espinoso de esa batalla. Mientras ninguno de los dos actores mueva ficha, los iPhone que se vendan este otoño en Madrid, París o Berlín llevarán un Siri sensiblemente menos capaz que los de California o Reino Unido. Bruselas acaba de revisar la DMA y ha concluido que la ley funciona; Apple, por su parte, ha elevado el caso a la categoría de ejemplo de lo que considera una lectura desmedida del reglamento. La pregunta sobre hasta cuándo durará este desencuentro sigue, por ahora, sin respuesta.
