Apple ha acumulado un inventario de componentes, especialmente memoria, un 154% interanual, situándose en 14.540 millones de dólares en su cuarto trimestre fiscal, según los resultados financieros presentados el lunes. Esta cifra representa un aumento del 31,1% respecto al trimestre anterior, pero un salto drástico frente al año pasado, cuando el inventario se situaba en 5.720 millones de dólares. La empresa atribuye este fenómeno a la alza sin precedentes en los costes de la memoria, un factor que ha erosionado sus márgenes brutos, que se situaron en el 47,9% para el trimestre de septiembre, por debajo de la previsión inicial de entre el 45% y el 46% para el cuarto trimestre.
John Ternus, el nuevo CEO de Apple, describió la situación actual como "sin precedentes". Según declaró durante la llamada de analistas, los costes de la memoria han aumentado significativamente en comparación con el trimestre de junio, aunque este incremento fue parcialmente mitigado por los beneficios de mantener inventario y la reducción de costes en ciertos componentes no de memoria. Ternus advirtió que espera "costes de memoria aún más altos" en el cuarto trimestre de diciembre, un periodo que podría verse parcialmente compensado por los aumentos de precios implementados previamente en el año, incluyendo los de Mac y iPad a finales de junio y los de iPhone en septiembre.
El contexto de esta tensión es la "RAMageddon" que ha afectado a la industria tecnológica durante meses. La demanda de chips de memoria por parte de los centros de datos de inteligencia artificial ha provocado una escasez global de suministros, lo que ha encarecido los componentes. Apple ha luchado para asegurar sus reservas, aumentando sus obligaciones de compra de fabricación en 33.000 millones de dólares desde el trimestre de junio hasta el de septiembre. Sabih Khan, COO de Apple y responsable de la cadena de suministro, reiteró estos aumentos sin descartar futuros incrementos en los precios de los dispositivos de la compañía.
En cuanto a los resultados financieros, Apple reportó ingresos de 114.500 millones de dólares, un 12% más que el año anterior, superando las expectativas de los analistas, que preveían 113.400 millones de dólares. La empresa generó 30.710 millones de dólares en beneficios, con un beneficio por acción de 2,10 dólares. Estos resultados sólidos contrastan con la tendencia descendente de otras grandes tecnológicas como Alphabet, Amazon e Intel, que han presentado resultados trimestrales decepcionantes. Los analistas destacan la resiliencia del negocio de Apple, impulsada por las ventas de iPhone y Mac Mini, así como por el robusto crecimiento en China. Sin embargo, el segmento de iPad fue el único que no creció, con ingresos de 6.200 millones de dólares, un 10% menos que el año anterior y por debajo de las expectativas de 6.700 millones de dólares. Los analistas atribuyen esta debilidad a las restricciones de suministro, que también afectaron a la demanda de iPad.
Las acciones de Apple cayeron un 2,75% en la negociación posterior a las sesiones en Wall Street, reflejando la preocupación por el impacto de los costes de la memoria en los márgenes. Ben Barringer, de Quilter Cheviot, calificó los resultados como "aceptables, aunque en el lado decepcionante", señalando que el interés en el iPhone Duo, aunque el producto aún no está en lanzamiento completo, podría impulsar la innovación futura. Jacob Bourne, analista de Emarketer, subrayó que la "aproximación tibial" de Apple a la inversión en infraestructura de IA, junto con sus alianzas con empresas como Alphabet, ha ayudado a preservar el flujo de caja y a reducir los riesgos financieros asociados con las grandes inversiones en inteligencia artificial que enfrentan sus rivales.
En conclusión, Apple se encuentra en una posición delicada pero sólida. La acumulación de inventario y la presión sobre los márgenes brutos son desafíos significativos que la empresa debe gestionar. La previsión de costes de memoria crecientes sugiere que la presión financiera podría persistir en los próximos trimestres. No obstante, la capacidad de Apple para mantener sus precios y la demanda de sus dispositivos clave, como el iPhone, parecen haberse mantenido, lo que le permite a la compañía navegar este ciclo de escasez de componentes con una estrategia defensiva pero agresiva en la compra de insumos. El mercado observará de cerca cómo la empresa equilibra la necesidad de asegurar suministros con la protección de sus márgenes, mientras la industria tecnológica continúa su transición hacia la inteligencia artificial.
