Este artículo, originalmente una reflexión presentada en una conferencia, explora la peculiar recepción y el significado de APL (A Programming Language) dentro de la comunidad de programadores. El autor, un programador con experiencia en lenguajes como ALGOL, describe cómo quedó cautivado por APL al observar una breve línea de código (un “one-liner”) que realizaba una tarea compleja de manera concisa y elegante. Esta experiencia contrastaba fuertemente con su percepción de otros lenguajes, que consideraba como ejercicios de “plomería” donde la complejidad dificultaba la expresión creativa y la claridad.
Lo que distingue a APL, según el autor, es su capacidad para acercarse a la expresividad de los lenguajes naturales, permitiendo a los programadores crear código poético y artístico. Sin embargo, también destaca una paradoja: la comunidad de APL está fragmentada, con diferentes grupos enfocados en aspectos distintos del lenguaje, lo que dificulta su desarrollo unificado. Esto, irónicamente, es una señal de madurez, indicando que APL ha alcanzado un nivel de sofisticación donde múltiples caminos pueden llevar a su mejora.
El autor advierte contra la tentación de buscar la “perfección” en APL, ya que la visión de lo que constituye la perfección varía ampliamente entre los usuarios. Intentar imponer una única dirección de desarrollo, como agregar características de otros lenguajes (como ALGOL) o mejorar las estructuras de datos, es inútil y contraproducente. En cambio, reconoce que FORTRAN, a pesar de sus deficiencias percibidas, ha logrado un estatus de “lingua franca” en la programación debido a su ubicuidad y accesibilidad. El artículo concluye que la fuerza de APL reside en su capacidad para ofrecer una experiencia de programación única y gratificante, y que intentar forzar su adopción masiva o compararlo despectivamente con otros lenguajes es un esfuerzo inútil. La verdadera fortaleza de APL es su capacidad para inspirar y proporcionar una vía para la expresión creativa en la programación, incluso si no es el lenguaje dominante.
