En octubre de 2025, Apple adquirió discretamente Kuzu, una base de datos gráfica embebida desarrollada por una startup de diez personas en Waterloo, Ontario. La operación trascendió a través de un expediente de la Ley de Mercados Digitales de la UE; ese mismo día el repositorio en GitHub fue archivado. La mayoría de las publicaciones interpretaron la compra como un movimiento para añadir una base de datos a iWork, pero esa lectura ignora lo que realmente contiene el código.
Kuzu es una base de datos gráfica embebida escrita en C++20 con unas 163.000 líneas. Su arquitectura incorpora tres decisiones clave que la diferencian de alternativas como Neo4j: ejecución factorizada, uniones de rendimiento óptimo en el peor caso y un motor de almacenamiento inspirado en Umbra. Estas elecciones de diseño resuelven un problema concreto al que se enfrenta Apple Intelligence: razonar sobre las relaciones presentes en la vida digital del usuario, en el propio dispositivo y sin depender de un servidor. La adquisición, por tanto, no responde a una necesidad de gestión documental, sino a la estrategia de inteligencia artificial on-device de Apple, donde la capacidad de inferir conexiones entre datos personales resulta determinante.
