Anthropic suspendió el acceso a sus modelos de inteligencia artificial más avanzados, Fable 5 y Mythos 5, tras recibir una directiva del Gobierno de Estados Unidos que exige restringir el uso de estas herramientas a ciudadanos estadounidenses, incluyendo a sus propios empleados extranjeros. La decisión, anunciada el pasado viernes, ha sacudido al sector tecnológico global y ha reavivado con fuerza el debate sobre la soberanía tecnológica en India, uno de los mercados más importantes del mundo para la IA.
El movimiento llega apenas días después de que Anthropic anunciara una ambiciosa alianza con el gigante indio de servicios informáticos Tata Consultancy Services (TCS) para expandir la adopción de IA empresarial en el país. Según TechCrunch, la orden habría sido precedida por una alerta de seguridad elevada al Gobierno por el CEO de Amazon, Andy Jassy, sobre presuntas vulnerabilidades de jailbreak en los modelos. The Information, por su parte, informó que la Casa Blanca no planea extender restricciones similares a otras compañías de IA y que atribuye la situación a la gestión que Anthropic hizo de dichas vulnerabilidades. La propia Anthropic ha disputado la caracterización del Gobierno y sostiene que la medida no debió aplicarse.
Para India, el golpe es especialmente significativo. Tanto Anthropic como OpenAI han descrito al país sudasiático como su segundo mayor mercado después de Estados Unidos. Ambas empresas han abierto oficinas, ampliado contrataciones locales y establecido alianzas estratégicas con gigantes como Infosys, apostando por la enorme base de desarrolladores, startups y empresas del país para acelerar la adopción de sus tecnologías.
La noticia ha provocado reacciones inmediatas entre fundadores, inversores y expertos políticos indios. Aakrit Vaish, fundador de la plataforma de inversión Activate, reconoció haberse despertado el sábado "conmocionado y confundido" y aseguró que el episodio "cambia las cosas materialmente" en la forma en que India debería pensar sobre la IA soberana. Vaish prevé que las startups recurran cada vez más a modelos de código abierto y planea urging a las empresas de su cartera a reducir la dependencia de un puñado de proveedores de frontera.
Vijay Rayapati, cofundador y CEO de Atomicwork, advirtió sobre las implicaciones competitivas: "Si tu equipo de IA no está compuesto enteramente por ciudadanos estadounidenses, estás en desventaja competitiva", señaló, subrayando el riesgo para startups con equipos distribuidos en varios países. La preocupación se suma a señales recientes como el cierre de la oficina india de Opendoor esta misma semana, decisión que, aunque no atribuida explícitamente a la IA, ha avivado el debate sobre el futuro del talento tecnológico global y el papel de India como centro de ingeniería.
La reacción no se limitó al ecosistema startup. Sridhar Vembu, fundador de Zoho, escribió en X que "la tecnología es el arma definitiva" e instó a las organizaciones indias a adoptar modelos más pequeños y de código abierto, incluidos los chinos. El inversor y ex ejecutivo de Infosys Mohandas Pai fue más allá y reclamó una estrategia nacional mucho más ambiciosa: propuso un fondo anual de 500.000 millones de rupias (unos 5.000 millones de dólares) para IA y tecnología profunda, además de un programa de garantía crediticia de 2 billones de rupias (unos 21.000 millones de dólares) para infraestructura cloud, hardware y semiconductores. La propuesta contrasta fuertemente con la Misión IndiaAI aprobada en 2024, que contempla apenas 103.720 millones de rupias (unos 1.200 millones de dólares) en cinco años.
A pesar del interés creciente y del impulso del Gobierno de Nueva Delhi, India sigue siendo un actor menor en el desarrollo de modelos de frontera. Solo un puñado de startups, entre ellas Sarvam, trabajan en modelos fundacionales propios. El episodio de Anthropic parece haber convertido un debate hasta ahora teórico sobre soberanía digital en una cuestión de urgencia práctica, con implicaciones que van desde la competitividad de las startups indias hasta la geopolítica del talento tecnológico global. Por ahora, la suspensión deja en el aire el futuro de uno de los acuerdos empresariales más prometedores del sector y deja a India ante la encrucijada de acelerar su autonomía tecnológica o seguir dependiendo de proveedores extranjeros sujetos a decisiones políticas ajenas a su control.
