Anthropic se incorpora a Frontier como primera startup de IA en la coalición de captura de carbono

Fuentes: Anthropic becomes first AI startup to join the Frontier carbon removal coalition

Anthropic se ha convertido en la primera empresa de inteligencia artificial en incorporarse a Frontier, la coalición de compradores de créditos de captura de carbono fundada por gigantes tecnológicos como Stripe, Google y Shopify. Su llegada coincide con un nuevo tramo de compromisos de financiación por 915 millones de dólares que casi duplica los fondos acumulados por la iniciativa, elevando el total a 1.800 millones de dólares desde su creación en 2022.

Hasta la fecha, Frontier ha contratado cerca de 700 millones de dólares repartidos en más de 50 proyectos, con el objetivo de retirar 1,8 millones de toneladas de carbono de la atmósfera. La organización funciona como un recurso compartido: evalúa a las empresas emergentes de captura de carbono, firma contratos con las que considera más prometedoras y permite a sus miembros utilizar los créditos resultantes para compensar parte de su huella de carbono, de forma análoga a como los beneficios compensan las deudas en un balance contable.

La entrada de Anthropic resulta especialmente significativa por dos motivos. En primer lugar, aunque Google es miembro fundador, ninguna compañía dedicada exclusivamente a la inteligencia artificial había pertenecido hasta ahora a la coalición. En segundo lugar, la decisión llega en un momento en el que las empresas de IA han emprendido una auténtica carrera por adquirir energía, no siempre con prácticas ambientalmente limpias. Recientemente, el Departamento de Justicia de Estados Unidos señaló que unas turbinas de gas no autorizadas de xAI constituían un asunto de seguridad nacional económica y energética, lo que ilustra los riesgos asociados al crecimiento descontrolado del consumo energético del sector.

Anthropic aún no ha publicado un informe de sostenibilidad y ha defendido públicamente un enfoque energético de "todo vale", una postura que en la práctica suele traducirse en grandes compras de electricidad procedente de fuentes contaminantes. Su adhesión a Frontier supone, por tanto, su primera acción climática concreta y podría interpretarse como un cambio de actitud dentro de la empresa.

Junto con la nueva ronda de compromisos, Frontier anunció un cambio de estrategia relevante: financiará menos proyectos, pero de mayor envergadura, y se centrará en aquellas tecnologías con más posibilidades de retirar al menos un gigatón —mil millones de toneladas métricas— de CO2 al año. Los nuevos contratos tendrán una duración de entre ocho y diez años, y las empresas seleccionadas deberán demostrar una vía clara hacia la obtención de subsidios o apoyo gubernamental, según explicó un portavoz de la organización a TechCrunch.

Este viraje hacia apuestas más grandes y prolongadas reproduce la tendencia observada en Microsoft, que ha sido el mayor comprador individual de créditos de captura de carbono del mercado. El mensaje implícito es claro: las compañías quieren que el sector de la eliminación de carbono madure y crezca, pero no están dispuestas a financiarlo de forma indefinida.

Frontier ha respaldado una amplia variedad de tecnologías desde su lanzamiento, incluyendo captura directa de aire, meteorización acelerada de rocas, bio-aceite, antiácidos oceánicos y bioenergía con captura y almacenamiento de carbono. Con la nueva estrategia, la organización se concentrará en las modalidades con mayor potencial de escalabilidad.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU ha reconocido que las tecnologías de eliminación de dióxido de carbono serán imprescindibles para alcanzar las emisiones netas cero a nivel global. Sin embargo, pocas empresas o consumidores están dispuestos a asumir el coste de su desarrollo, por lo que, como ocurre con el agua potable, es probable que la responsabilidad termine recayendo en los gobiernos. Frontier ha señalado que sus contratos se extenderán como muy tarde hasta 2040, sin precisar qué ocurrirá después. A juzgar por la trayectoria del mercado, la organización confía en que para entonces los Estados hayan comenzado a tomar las riendas de un sector que, de lo contrario, difícilmente podrá alcanzar la escala necesaria para combatir el calentamiento global.