Ante la proyección de 189.000 vacantes anuales para enfermeras tituladas en la próxima década, la Universidad de Alabama en Birmingham (UAB) se ha convertido en un referente nacional al atraer a hombres hacia una profesión históricamente feminizada: cerca de uno de cada seis estudiantes de enfermería y uno de cada cinco docentes son varones, frente a la media nacional de uno por cada ocho.
El reportaje recorre las trayectorias de varios estudiantes y egresados. Ethan Stinson accederá directamente a la unidad psiquiátrica del hospital universitario; Hatim Nasser, cuya familia prefería que estudiase informática, ha conseguido plaza en la UCI de trasplantes cardíacos y pulmonares; Nicholas Seay, enfermero negro en prácticas, relata cómo algunos pacientes mayores黑人descubren en él un rostro familiar que les genera confianza. La escuela de enfermería incluye hombres en todo su material de marketing, envía equipos mixtos a institutos para captar alumnado y dispone de un grupo de recursos para personal masculino.
El profesor Curry Bordelon, que asume en otoño la presidencia de la American Association for Men in Nursing, recuerda que en los años noventa apenas el 4% de las enfermeras eran hombres y que un instructor le dijo que estaba allí para cumplir una cuota. Hoy, con un salario medio nacional que supera los 90.000 dólares anuales y el avance tecnológico de la profesión, Bordelon confía en «mover la aguja» hacia una mayor presencia masculina que, según estudios citados, mejora los resultados de salud de los pacientes al identificarse con profesionales de su mismo perfil.
