Andy Yen, fundador y consejero delegado de Proton, concede una entrevista a Wired en la que sostiene que la inteligencia artificial no puede disociarse de la vigilancia y que la privacidad debe ser el modelo por defecto en cualquier producto tecnológico. Proton, la empresa suiza conocida por su correo electrónico cifrado, ha pasado de unos cientos de miles de usuarios a más de cien millones desde su creación en 2014, inspirada por las filtraciones de Edward Snowden. La compañía replica toda la suite de Google Workspace —correo, calendario, almacenamiento, documentos y videoconferencias— con cifrado de extremo a extremo y un modelo freemium con tasas de conversión del 1 al 3%.
Yen reconoce que la presión por integrar funciones de IA en productos como Gmail está llevando a nuevos usuarios a Proton, pero rechaza una lectura puramente oportunista. A su juicio, la pregunta clave no es si habrá IA, sino quién la controlará: las grandes tecnológicas que han demostrado una gestión poco fiable de los datos, o empresas independientes con modelos de negocio alternativos. Proton lanzó en junio una nueva versión de su asistente de IA, Lumo, como ejemplo de una integración voluntaria y respetuosa con la privacidad. El directivo, físico de partículas formado en el CERN, defiende que la vigilancia corporativa supera hoy en alcance a la gubernamental y aboga por construir un internet donde la privacidad no sea un ajuste opcional.
