El diputado liberal Andrew Hastie, considerado una futura figura líder del partido, reclamó el lunes en un discurso en Sídney que Australia incremente de forma drástica su inversión en inteligencia artificial para preservar su independencia estratégica. En la conferencia anual Tom Hughes Oration, el responsable de Industria y capacidad soberana en la oposición equiparó el desarrollo de la IA a la carrera armamentística nuclear de la Guerra Fría y propuso que el país se posicione como polo tecnológico en el hemisferio sur. Hastie pidió nombrar un embajador de IA, reformar el sistema educativo y alertó de que, sin una apuesta firme, Australia quedará convertida en un "Estado vasallo" atado a Estados Unidos en un posible conflicto abierto con China por el control de los chips semiconductores avanzados, en particular en el estrecho de Taiwán.
El diputado sostuvo que, sea cual sea el desenlace, Australia se verá arrastrada a un conflicto en el estrecho de Taiwán "nos guste o no" y que una guerra caliente entre Washington y Pekín por la supremacía en IA sería "infinitamente peor" que un conflicto en Oriente Medio. Advirtió además del impacto económico: muchos empleos manuales y de cuello blanco serán sustituidos por la automatización, lo que podría provocar una "gran convulsión social" y la pérdida del sentido que aporta el trabajo creativo y productivo.
Hastie enmarcó su intervención en un contexto de creciente rivalidad entre EE UU y grandes empresas de IA como Anthropic, Google, Meta y OpenAI, con cuyos responsables, a los que denominó "techbros", mantiene vínculos estrechos la Administración de Donald Trump. Mientras el Gobierno laborista debate cómo regular la IA —tras la salida de Ed Husic del gabinete en 2025 y la llegada de Tim Ayres, partidario de una regulación más ligera—, la oposición conservadora atraviesa su peor momento en las encuestas, con una intención de voto del 20 % según un sondeo de Resolve, por detrás del Partido Laborista (28 %) y One Nation (29 %).
