La historiadora Andrea Wulf publica 'The Traveller: The Revolutionary Life of George Forster and his Search for Humanity' (Allen Lane, 512 páginas, 30 libras), una biografía que rehabilita la figura del naturalista y escritor George Forster (1754-1794), embarcado con apenas 17 años en la segunda expedición del capitán James Cook al Pacífico a bordo del Resolution. Wulf rebate la imagen tradicional de Forster como intelectual apocado y superficial —lo que el historiador J. C. Beaglehole resumió como 'más del sur de Alemania que de Prusia'— y lo presenta como un observador agudo y empático de los pueblos polinesios, capaz de plantear las grandes preguntas de la Ilustración: qué motiva el canibalismo maorí, cómo se pobló un océano sin escritura ni metalurgia, o qué define lo humano. Antes que el filósofo de gabinete, Forster aportó una filosofía basada en la experiencia directa: sostuvo que la especie humana es esencialmente la misma bajo cualquier clima y rehusó juzgar prácticas como el canibalismo por considerarlo un derecho que los europeos no tenían. Tras la vuelta a Europa, Forster se convirtió en una celebridad ilustrada, viajó por el continente y polemizó con Immanuel Kant en defensa de la observación frente a la teoría abstracta. Su caída personal —un matrimonio desdichado con Therese Heyne en Göttingen— y su muerte en París en 1794, durante el Gran Terror, ilustran las limitaciones de un humanista incapaz de sostenerse en tiempos revolucionarios. Wulf ofrece así un retrato lúcido y afectuoso de un pensador que, como Humboldt, supo unir ciencia, ética y aventura.
Andrea Wulf rescata a George Forster, el viajero ilustrado que dignificó a los pueblos del Pacífico
Fuentes:
Out of the Armchair
