La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha decidido financiar la congelación de óvulos a las jugadoras de la selección española que lo deseen, con el objetivo de que puedan ser madres una vez superada su etapa de mayor rendimiento deportivo. La atleta gallega Ana Peleteiro ha criticado públicamente esta iniciativa en sus redes sociales, al considerarla un parche que no resuelve el problema estructural de fondo.
Peleteiro señala que la medida presiona indirectamente a las deportistas para retrasar la maternidad en beneficio del fútbol, cuando la solución pasaría por proteger los contratos durante el embarazo, garantizar la reincorporación tras el parto, respetar los tiempos de postparto y facilitar la conciliación. En su opinión, ser madre no debería penalizar profesionalmente a ninguna futbolista.
La crítica de la atleta se inscribe en un debate más amplio que afecta a múltiples sectores profesionales. En 2018, investigadoras españolas impulsaron la campaña #ocientíficaomadre para visibilizar cómo la maternidad lastra la carrera de las mujeres en ciencia. Además, la congelación de óvulos presenta limitaciones médicas: aunque permite preservar la calidad ovocitaria, los embarazos en la mediana edad siguen entrañando riesgos de diabetes gestacional o hipertensión, y la crianza a edades avanzadas supone exigencias físicas adicionales. La maternidad aplazada responde en parte a razones económicas y estructurales que la técnica por sí sola no resuelve.
