Stolen Desire (Nusumareta Yokujo, 1958) marca el debut como director de Shohei Imamura y establece su interés por los marginados de la sociedad japonesa. La película sigue a una compañía teatral itinerante liderada por Yamamura, centrando la atención en Shinichi Kunida, un joven universitario que trabaja como jefe de escenario y lucha con la indecisión sobre su futuro profesional y personal. A diferencia del cine idealizado de Yasujiro Ozu, para quien Imamura trabajó como asistente, esta obra aborda la realidad cruda de los actores ambulantes, prostitutas y criminales con un tono cómico-dramático y sensual.
La trama se desplaza desde Osaka al campo rural cuando la compañía enfrenta dificultades financieras, encontrando allí una audiencia hambrienta de entretenimiento. Aunque las secuencias rurales ofrecen momentos de comedia amplia, también revelan oscuridades morales, incluyendo intentos de manipulación sexual y violencia. Imamura ha declarado que el personaje de Kunida es un alter ego suyo, reflejando sus propias dudas vitales en esa época. El filme, una película B de éxito popular que ganó el Blue Ribbon Award al Mejor Nuevo Director, muestra la vitalidad del teatro popular japonés y sirve como precursora de obras posteriores más confrontacionales como Pigs and Battleships (1961).
