Un estudio reciente ha reavivado la preocupación por la posible desaceleración o colapso de la Circulación Meridional de Retorno Atlántico (AMOC), una corriente oceánica crucial que regula el clima de Europa y Norteamérica. Investigaciones publicadas en Nature Geosciences indican que la AMOC es la más débil en más de mil años, con una disminución del 12% en el movimiento de agua profunda antártica entre 2000 y 2020. Si bien algunos modelos climáticos sugieren que un colapso antes de 2100 es improbable, proyecciones a largo plazo (2300-2500) indican un riesgo significativo, especialmente con altas emisiones de carbono (70% de probabilidad de colapso). Otros estudios ofrecen una perspectiva más optimista, señalando la resiliencia de la AMOC a altas concentraciones de gases de efecto invernadero y la falta de evidencia de una disminución en los últimos 60 años. No obstante, la investigación también revela una correlación entre el debilitamiento de la AMOC y la disminución de la salinidad, así como patrones de temperatura inusuales cerca de Groenlandia. La incertidumbre persiste, pero la posibilidad de un colapso, aunque con probabilidades variables según los modelos, exige una evaluación cuidadosa y una reducción de las emisiones de carbono.
