Amazon presentó sus resultados del tercer trimestre fiscal el jueves, un informe que reveló una imagen financiera mixta: mientras que su división de computación en la nube, Amazon Web Services (AWS), superó las expectativas de los analistas, la empresa falló en sus ingresos totales y en la rentabilidad por acción. Según los datos reportados por TechCrunch y The Guardian, las ventas netas aumentaron un 12% hasta alcanzar los 201.900 millones de dólares, por debajo de la previsión de 202.200 millones de dólares de FactSet. El beneficio por acción totalmente diluido se situó en 1,89 dólares, frente a una expectativa de 1,97 dólares, lo que provocó una caída de más del 6% en la bolsa tras el cierre de la sesión.
El punto más brillante del informe fue el crecimiento de AWS, que registró un aumento del 39% en sus ventas, superando la previsión de 45.290 millones de dólares. Esta cifra representa el crecimiento más rápido en casi cinco años, impulsado por la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial. Sin embargo, el informe también mostró señales de alarma: el flujo de caja libre cayó a -42.400 millones de dólares para los últimos doce meses, una cifra negativa que contrasta con los 14.800 millones de dólares positivos registrados en el mismo periodo del año anterior. Este gasto masivo se debe principalmente a las inversiones en IA, robots, semiconductores y satélites.
Andy Jassy, CEO de Amazon, confirmó que la empresa espera gastar aproximadamente 220.000 millones de dólares en capital durante el año fiscal 2026, una cifra que duplica la inversión del año anterior (128.000 millones) y supera el plan de 200.000 millones anunciado en febrero. Jassy atribuyó este aumento a los costes elevados de los chips de memoria y advirtió que, incluso con este nivel de gasto, la capacidad actual de Amazon no será suficiente para satisfacer la demanda de todos sus clientes este año. La empresa también anunció que contratará a 300.000 trabajadores estacionales en EE. UU. para la temporada de compras, un aumento de 50.000 personas respecto al año anterior.
En el contexto más amplio, los resultados de Amazon no están aislados de la industria tecnológica. The Guardian señaló que Alphabet (Google) también reportó un flujo de caja negativo tras gastar más de 51.000 millones de dólares en propiedades y equipos, lo que provocó una caída de 500.000 millones de dólares en su valor total. Estas preocupaciones sobre el gasto en infraestructura de IA están pesando sobre toda la industria, generando incertidumbre entre los inversores sobre la sostenibilidad de los modelos de negocio actuales. Mientras Amazon intenta equilibrar su crecimiento en la nube con la necesidad de financiar sus ambiciosos planes de IA, el mercado observa con cautela si este gasto masivo se traducirá en beneficios a largo plazo o si continuará erosionando la liquidez de la empresa.
