Amazon anunció esta semana una ambiciosa expansión de su servicio de entrega con drones, Prime Air, con el objetivo de alcanzar cerca de 500 ciudades y localidades en Estados Unidos antes de que finalice 2026. De concretarse el plan, la cobertura del servicio se multiplicaría por seis respecto a su huella actual, según informó la propia compañía.
Las nuevas áreas metropolitanas que recibirán el servicio en las próximas semanas son Chicago (Illinois), Syracuse (Nueva York), Cleveland (Ohio), Atlanta (Georgia) y Boise (Idaho), a las que se sumarán más comunidades a lo largo del año. Estas se añadirán a las once ubicaciones donde Prime Air ya opera: Tolleson (Arizona), Ruskin (Florida), Kansas City (Kansas), Papillion (Nebraska), Baton Rouge (Luisiana), Hazel Park y Pontiac (Míchigan), y Richmond, San Antonio, Richardson y Waco (Texas).
Cada centro de Prime Air cubre un área aproximada de 175 millas cuadradas y permite entregar paquetes de hasta 5 libras en un plazo de entre 30 y 60 minutos desde la compra. Según David Carbon, vicepresidente de Amazon Prime Air, la compañía ya ha entregado "cientos de miles de paquetes a clientes" mediante drones durante este año.
La expansión llega, no obstante, envuelta en un historial de incidentes que ha generado escrutinio regulatorio. En octubre de 2025, dos drones de Amazon colisionaron con el brazo de una grúa en Tolleson, Arizona, obligando a suspender temporalmente el servicio. También se han registrado episodios en los que los aparatos engancharon cables de internet en Waco (Texas), se estrellaron contra un jardín y, más recientemente, impactaron contra un edificio de apartamentos, según reportes de BBC y BGR recogidos por la prensa especializada. Precisamente por ello, la compañía insistió en su anuncio en las características de seguridad de su sistema "Detect-and-Avoid" ("Detectar y Evitar"), descrito como líder en el sector, que utiliza cámaras y sensores a bordo para navegar, detectar obstáculos y completar las entregas. Los drones están diseñados, además, para operar bajo lluvia ligera y en un rango amplio de temperaturas, y operan bajo la certificación Parte 135 de la Administración Federal de Aviación (FAA), el mismo marco regulatorio que utilizan las aerolíneas comerciales.
En materia comercial, los miembros Prime recibirán entregas gratuitas en pedidos elegibles de 50 dólares o más; los pedidos inferiores tendrán un costo de 2,99 dólares, mientras que los clientes sin suscripción Prime pagarán 4,99 dólares por envío.
La apuesta de Amazon se produce en un momento de fuerte aceleración del sector. Su principal competidor, Walmart, en alianza con Wing (filial de Alphabet, matriz de Google) y Zipline, anunció recientemente que superó el millón de entregas con drones desde 66 tiendas en cuatro estados y proyecta expandir el servicio a más de 270 establecimientos Walmart antes de 2027. Por separado, Zipline selló una asociación con Uber para escalar hasta un millón de entregas diarias con drones hacia finales de 2029, apoyándose en una trayectoria que ya suma más de 2,7 millones de entregas en todo el mundo, incluidos proyectos pioneros de suministro médico en África.
Incluso DoorDash se sumó a la carrera: en julio obtuvo su certificación Parte 135 de la FAA para lanzar DoorDash Air, su propio programa de entrega con drones, actualmente en fase de diseño. Analistas del sector consultados por Ars Technica señalan que estas iniciativas prometen entregas rápidas, con menor huella de carbono y potencialmente menor costo, al evitar vehículos adicionales para la última milla. Sin embargo, recuerdan que los drones siguen limitados por su capacidad de carga y que la expansión pondrá a prueba la tolerancia de las comunidades ante el ruido y la presencia cotidiana de estos aparatos en el cielo urbano.
Con más de diez años desde su concepción original, Prime Air parece finalmente encaminado a convertirse en un componente habitual del ecosistema logístico de Amazon. De lograr su meta de 500 ciudades antes de diciembre, la compañía consolidaría su posición en un mercado que, pese a los tropiezos regulatorios y operativos, atrae a gigantes del comercio electrónico, el transporte y la tecnología en una carrera por redefinir la entrega de última milla.
