La NOAA elevó el 9 de julio al 81% la probabilidad de que el episodio de El Niño 2025-2027 sea "muy fuerte" entre octubre y diciembre, lo que lo situaría entre los mayores desde 1950, y proyecta un 97% de que se mantenga hasta la primavera de 2027. La anomalía frente a las costas de Perú y Ecuador alcanza 2,2 grados sobre la del Pacífico occidental, un patrón que recuerda a los eventos de 1982-83 y 1997-98 y no al de 2015-16.
Varios países ya han activado planes: Perú está en alerta desde marzo, la Cruz Roja trabaja desde abril y Ecuador presentó su plan de contingencia el 1 de julio. La Autoridad del Canal de Panamá, por su parte, comenzó hace semanas a ahorrar agua en el embalse Gatún ante la reducción histórica de lluvias que El Niño provoca en la zona y que podría dejar inoperativo el sistema de esclusas.
Sin embargo, el director general del IICA, Muhammad Ibrahim, advirtió en una tribuna que la respuesta regional sigue siendo insuficiente y reclamó una estrategia proactiva. El artículo sostiene que, incluso con preparativos en marcha, América Latina llega tarde: la crisis de fertilizantes agrava el impacto agrícola y no existe un sistema capaz de anticipar los distintos escenarios que un Niño de esta magnitud puede desencadenar.
