Un acuerdo secreto entre Sam Altman, CEO de OpenAI, y el gobierno de Estados Unidos ha generado controversia y acusaciones de manipulación en el sector de la inteligencia artificial. Según un artículo del New York Times, Altman firmó un acuerdo con el Pentágono para adquirir los términos comerciales de Anthropic, la empresa fundada por Dario Amodei, el mismo día que públicamente expresó su apoyo a Amodei. Este acuerdo, según el artículo, se había estado negociando desde el miércoles anterior, antes de que Donald Trump denunciara a Anthropic y después de que Helen Brockman, otra figura clave en OpenAI, donara 25 millones de dólares a un PAC de Trump.
La decisión del gobierno de vetar permanentemente a Anthropic y catalogarlos como un riesgo en la cadena de suministro, favoreciendo a OpenAI con términos similares, ha sido calificada como corrupta. Aunque el autor, Gary Marcus, critica a Amodei por prácticas empresariales cuestionables y la reciente retractación de su compromiso con la seguridad, enfatiza la importancia del juego limpio y la competencia justa. El incidente sugiere una transición preocupante de un sistema capitalista basado en el mercado a una oligarquía donde las conexiones y las donaciones políticas parecen influir en las decisiones gubernamentales.
