Durante un reciente foro de IA en India, Sam Altman, CEO de OpenAI, respondió a críticas sobre el consumo energético de los modelos de IA generativa comparando el proceso de entrenamiento de estos modelos con el desarrollo humano. Altman argumentó que el entrenamiento de un humano también requiere una gran cantidad de recursos, incluyendo energía y alimento durante 20 años, y que la eficiencia energética de la IA ya podría haber alcanzado la de los humanos en ciertas tareas. Esta comparación, junto con declaraciones similares de otros líderes de la industria como Dario Amodei de Anthropic, sugiere una tendencia a equiparar a las máquinas con los humanos, lo que preocupa a algunos expertos. La preocupación central no es tanto el consumo energético en sí, sino su contribución al cambio climático, impulsado por el crecimiento exponencial de la industria y el uso de grandes centros de datos que consumen enormes cantidades de energía, a menudo proveniente de combustibles fósiles. La comparación de Altman, interpretada como una estrategia de marketing o incluso una creencia genuina en la creación de una 'superinteligencia', plantea interrogantes sobre la ética y el impacto de la IA en la sociedad y el planeta, y refleja una desconexión con la experiencia humana.
