Alexander Graham Bell inventó el primer teléfono inalámbrico: el fotófono

Fuentes: You'll never guess who made the first wireless telephone
Imagen generada por IA con el prompt: Victorian-era rooftop scene: a man speaks into a thin flexible mirror reflecting a sunbeam across rooftops toward a parabolic receiver mounted on a 19th-century laboratory window, soft sepia tones, scholarly atmosphere.
Imagen generada con IA

El 1 de abril de 1880, Alexander Graham Bell y Charles Sumner Tainter probaron con éxito el primer teléfono inalámbrico de la historia, el fotófono, un dispositivo que transmitía la voz mediante un haz de luz solar modulada. Tainter habló desde la azotea de la escuela Franklin en Washington, DC, frente a un espejo flexible que vibraba con su voz y desviaba un rayo de sol. A unos 213 metros, en el laboratorio de Bell, un espejo parabólico concentraba la luz sobre una célula de selenio, cuya resistencia variable con la luminosidad permitía reconvertir las oscilaciones en sonido.

Bell consideraba el fotófono su invento más querido, hasta el punto de proponer bautizar así a su segunda hija, una idea que su esposa rechazó. La dependencia de cielos despejados y de una alineación precisa impidió su comercialización, y la demostración de radio de Guglielmo Marconi en 1895 lo relegó aún más. Aun así, la transmisión de voz por luz tuvo un uso militar limitado en las dos guerras mundiales como alternativa más segura a la radio, ya que un interceptor debía situarse en la trayectoria del haz para descifrar la señal. Su verdadero auge llegó con la fibra óptica en las décadas de 1970 y 1980, y se materializó en 1988 con el cable transatlántico TAT-8, diseñado por Bell Labs.